Consideramos los espacios como algo más que una ubicación idónea o una ocupación efímera para visibilizar un trabajo específico y concreto. Cada uno de los espacios que mantienen un diálogo con el SÂLMON< tienen tras ellos una red diferente y diferencial de complicidades. Así, en relación, representan una cartografía del ecosistema actual de la ciudad que se vincula con las prácticas artísticas que encontramos en la programación del Festival.

Nuestro acercamiento no solo se ha dado desde el punto de vista de la programación sino que hemos dedicado un tiempo mutuo para crear un diálogo entre iguales, acercarnos y conocer los puntos de partida en lo que se refiere a investigación, contenidos, ideas…que tiene cada una de las estructuras con quien dialogamos esta edición.

Un acercamiento que se encuentra lejos de un espíritu de ocupación efímera y que se relaciona más bien con el deseo futuro de generar un diálogo colectivo y conjunto de diferentes voces para pensar un festival singular para la ciudad.