“Yo quise ser bailarina porque vi la película ‘Flash Dance’ con 12 años, pero creo que no era tanto por el hecho de bailar, sino porque el personaje era una chica que no encajaba en ningún sitio. Pero ella tenía una fuerza ciega que la impulsaba apasionadamente hacia delante sin saber muy bien lo que había delante y al final, como en todos los cuentos de hadas, el mundo se rindió a sus pies…
Me identifiqué tanto con ella que mi periplo como artista al final ha sido algo así, menos lo del mundo rendido a mis pies, pero gracias a Dios, creo que no necesito tanto (jajaja).
Con los años mi trabajo ha ido expandiéndose de lo corporal-coreográfico hacia lo específicamente musical, a tal punto que la música es en este momento mi eje principal de interés. Ahora no son los cuerpos los que hacen música, sino la música la que dispone los cuerpos, la coreografía y la dramaturgia…
Siempre que tengo que hablar de mi trabajo me gusta mencionar y agradecer a Mónica Valenciano y a Juan Domínguez, pues ellos compartieron conmigo sus herramientas y su imaginario; y con esa maletita he ido yo haciendo lo mío….”

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El resistente y delicado hilo musical es hilo porque a él nos agarramos para poder ir y volver, es delicado porque está hecho de material humano, falible, vulnerable y mortal, es resistente porque la unión de varios hace la fuerza y es musical porque es matemático y poético a la vez.

Ésta es una propuesta artesanal y coral donde las identidades individuales a veces se muestran, a veces se transforman y a veces, felizmente, desaparecen.

Una clave para el espectador de esta propuesta podría ser no preguntarse por qué ni para qué hasta un rato después de finalizado el show… Al fin y al cabo, ésa debe ser también la actitud del viajero y del que se lanza a la aventura amorosa.

Ojalá que podamos ir todos juntos a un buen lugar…

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Concepto y dirección: Amalia Fernández
Intérpretes: Anto Rodríguez, Catherine Sardella, Pablo Herranz, Óscar Bueno y Amalia Fernández.

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