LO SIGUIENTE

Es evidente para todas que las condiciones han cambiado. El escenario ya es otro y el paisaje ha comenzado a dibujarse de otra manera. Simplemente, estamos ante el advenimiento de lo siguiente. Lo siguiente no es exactamente el futuro. De hecho, lo siguiente no tiene nada que ver con la secuencia lineal clásica que nos obliga a pensar el tiempo a partir de momentos que se excluyen entre sí. Lo que toca ahora es emplear todas nuestras energías y talentos en escuchar y atender a las posibilidades concretas que la realidad, hoy, nos ofrece.
Lo siguiente es la consecuencia. Y la consecuencia conlleva siempre un cambio, una reformulación de posiciones, metodologías, horizontes y alcances. Esta nueva edición del SÂLMON< es una oportunidad de asumir las consecuencias de lo ya sucedido y, sobre todo, para dibujar un nuevo horizonte en el que imaginar una posible continuación.
El SÂLMON< se encuentra ante lo siguiente. Lejos de la idea de festival como algo que interrumpe durante un breve tiempo la cotidianidad y luego desaparece, a lo largo de seis años Salmón ha producido tiempos diversos que se han ido entretejiendo dando lugar no solo una programación sino y sobre todo a una compleja coreografía por la que no han dejado de transitar artistas, gestoras, programadores y espectadores procedentes de contextos muy distintos. Mirando atrás, se hace evidente que todo este rico entramado temporal ha creado una suerte de organismo en el que todo ha sido siempre parte de un proceso. Así, en este tiempo, la labor curatorial ha consistido no tanto en concebir un evento para la exhibición de obras, como en la gestión y el acompañamiento de procesos de creación atendiendo a sus naturalezas temporales específicos.

Esto solo se puede hacer atendiendo a la singularidad de los proyectos y de los artistas con las que hemos colaborado.

Más allá del modelo de festival al uso que, en estos días, se repite hasta la extenuación en cualquier ciudad del mundo mercantilizando la labor de las artistas, estos seis años forman un todo de experiencias únicas y profundamente irrepetibles.

SÂLMON< se ha construido pensando tanto en los puntos de llegada como en las trayectorias, tanto en las obras como en el camino que llevó hasta ellas. Y por eso, sería necio resistirse a la llegada de las consecuencias: todo lo sucedido ha transformado la escena y, simplemente, toca asumir responsabilidades, disfrutar de los logros y darle cuerpo a lo que sigue.

A partir de aquí, SÂLMON< inicia un periodo de transformación en el que entrarán en escena nuevos agentes y se definirán nuevos contextos, que desconocemos a día de hoy.

También es el momento de imaginar y también de invocar. ¿Y si lo siguiente fuera un cambio de escala? ¿Y si a partir de ahora esta ciudad reconociera la necesidad de un espacio que atienda de forma estable a lo singular, a aquello que sólo en entornos así se puede dar, a lo que ha sucedido aquí? ¿Y si el rico entramado tejido a lo largo de seis ediciones se entendiera como una oportunidad para que la ciudad refuerce sus lazos de colaboración real con sus artistas, con otras ciudades y con sus retos? ¿Y si nos atrevemos?

Esta es nuestra invitación: SÂLMON< , un festival singular de ciudad.